Conocimientos para afrontar con éxito tu lactancia

El pecho femenino es un órgano fascinante capaz de crear el mejor alimento posible para el bebé. Sus múltiples componentes son imposibles de replicar, ninguna otra leche aportará al bebé una alimentación tan completa.
Comienza con el calostro, oro líquido, todo un tesoro. Es fundamental en los primeros días del bebé gracias al factor de protección que aportará a su sistema inmune. Además es rico en enzimas que ayudarán en la evacuación del meconio lo que evitará la ictericia neonatal.

La leche materna cambia constantemente para adaptarse a las necesidades de tu bebé aportándole todo aquello que necesita para su desarrollo. Es por ello que se recomienda lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y mantenerla (si es posible y es tú deseo) hasta los dos años.

La leche materna está diseñada para aportar al bebé todo aquello que necesita. Por ese motivo es un alimento que cambia constantemente y se adapta al bebé según su edad, sus necesidades nutricionales o incluso el momento del día.
Podemos encontrar tres fases en la lactancia, donde la leche evoluciona:

  • Calostro. Es la primera leche que tendrá la mamá y estará presente entre 3 y 5 días tras el nacimiento del bebé. Tiene un peculiar color amarillo anaranjado y se produce en muy pequeñas cantidades. Esta leche es rica en proteínas, hidratos de carbono y anticuerpos que ayudará al bebé en sus defensas. Igualmente tiene un efecto laxante que estimulará al bebé en la primera deposición llamada meconio. Esta limpieza ayuda a prevenir la ictericia gracias a la eliminación del exceso de bilirrubina.
  • Leche de transición. Durante dos semanas aproximadamente se produce esta leche más líquida y blanquecina. Coincide con la subida de la leche. Su composición es un 90% de agua y el resto hidratos de carbono, proteínas y grasas.
  • Leche madura. Dos semanas después del nacimiento del bebé la madre producirá lo que se denomina leche madura. Ésta cambiará durante la toma (más aguada al principio y más espesa y rica en grasa al final), según el momento del día e incluso según la época del año. Las necesidades del bebé marcarán activamente su composición.

Composición de la leche madura:

  • Vitaminas: Variará según la dieta de la madre. De ahí la importancia de seguir una dieta rica en frutas y verduras.
  • Minerales: calcio, fósforo, potasio, magnesio y zinc.
  • Hidratos de carbono, siendo el principal la lactosa. Aporta casi la mitad de la energía necesaria, es importante para el desarrollo del cerebro del bebé así como para la prevención de infecciones.
  • Proteínas: alfalactoalbúmina, inmunoglobinas (con un alto factor protector contra virus y bacterias), lactoferrina, lisozima (promueve el crecimiento de la flora intestinal), enzimas, prostaglandinas, hormonas.
Aunque en la mayoría de los casos el tipo de pezón no impedirá una lactancia exitosa, no está demás conocer qué tipos de pezones existen para, si fuera necesario, tomar algunas medidas para mejorar o favorecer el agarre del bebé.
¿Qué tipos de pezones podemos encontrar?

  • Pezón normal: sobresale de la areola unos milímetros y reacciona ante la estimulación aumentando y/o endureciéndose.
  • Pezón plano: es más corto de lo habitual pero no constituye un impedimento para la lactancia pues reacciona bien a la estimulación.
  • Pezón invertido: en la mayoría de los casos no suponen un problema pues el bebé no mama del pezón sino del pecho. Al meterlo en la boca del bebé y gracias a la succión el pezón protruye, con lo que la lactancia está garantizada (pezones pseudoinvertidos). Pero hay algunos casos, muy pocos, donde los conductos de leche están obstruidos e impedirán el amamantamiento.

Si tienes dudas sobre la forma de tu pezón o cómo puede afectar a tu lactancia solicita asesoramiento a tu matrona o a una asesora de lactancia. El buen agarre en los primeros momentos es determinante para conseguir una lactancia exitosa.
Si tienes los pezones planos, retraídos o invertidos puede serte de gran ayuda el uso de las pezoneras de silicona a fin de favorecer el agarre del bebé.

La lactancia materna es el alimento ideal ya que contiene todos los nutrientes necesarios para tu bebé. Es el único alimento que cambia en función de las necesidades del bebé, adecuándose a su edad y desarrollo.

¿Conoces los beneficios que tiene la lactancia materna? Todo son ventajas, no sólo para tu bebé, sino también para ti, mamá.

Es buena para tu bebé:

  • Porque aporta al bebé, desde su nacimiento, la combinación ideal de nutrientes para su desarrollo y crecimiento.
  • Los bebés alimentados con lactancia materna padecen menos enfermedades propias de la edad infantil (enfermedades respiratorias, de oído, gastrointestinales…). Y es que la leche materna contiene anticuerpos que les ayudará a combatir posibles infecciones.
  • La leche materna es una gran aliada para prevenir alergias de diferentes tipos: alimentarias, ambientales o tópicas.
  • Gracias a la lactancia materna la probabilidad de que tu bebé padezca el temido cólico del lactante es menor, ya que su digestión es más fácil y rápida.
  • Se reduce el riesgo de padecer el Síndrome de Muerte Súbita del Lactancia (SMSL).
  • En bebés prematuros la leche materna minimiza el riesgo de padecer enterocolitis necrosante y les protege de posibles infecciones hospitalarias además de conseguir un mejor desarrollo psicomotor.

También es buena para ti, mamá:

      • La lactancia materna te ayudará emocionalmente en tu postparto ya que reduce el riesgo de depresión postparto.
      • La recuperación será más rápida pues reduce la hemorragia postparto.
      • La lactancia previene el cáncer de mamá y de ovario.
      • A largo plazo previene la osteoporosis.
      • Puesto que retrasará la llegada de tu menstruación, te permitirá tener mayores reservas de hierro, que tras el parto suelen verse mermadas.
Una de las partes del cuerpo que más se transforma durante el embarazo y, posteriormente, durante la lactancia es el pecho. Desde el primer trimestre experimenta cambios sustanciales (por ejemplo, varía el tamaño del busto o el color de los pezones) y es importante cuidarlo de manera específica.

Recomendaciones para el cuidado del pecho durante el embarazo y la lactancia:

  • 1. Amamanta pronto, cuanto antes mejor. Durante la primera hora después del parto el instinto de succión es muy intenso.
  • 2. Ofrece el pecho a menudo. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore sin esperar a que “le toque”.
  • 3. Las tomas de la noche son importantes pues es cuando la prolactina (hormona que estimula la secreción de leche) tiene su máxima producción. Además, la composición de la leche materna por la noche es rica en tryptophano, un aminoácido responsable de la regulación del sueño, por lo que el bebé dormirá mejor gracias a estas tomas.
  • 4. Utiliza un sujetador de lactancia adecuado a la talla real del pecho, que te resulte cómodo, sea de algodón y tenga tirantes anchos.
  • 5. Mantén un nivel de higiene normal limpiando los senos sólo con agua. El pecho no necesita un cuidado específico entre toma y toma. Es más, un uso excesivo de jabón, lociones o pomadas, pueden irritar y resecar la areola, favoreciendo la aparición de las grietas. Finalizar las duchas con un chorro de agua fresca te ayudará a tonificar el tejido.
  • 6. Emplea cremas ricas en lanolina con el objetivo de prevenir la aparición de grietas o irritaciones en los pezones. Además, las cremas ricas en vitamina E y aceite de rosa mosqueta contienen propiedades que te ayudarán a prevenir la aparición de estrías.
  • 7. Una vez finalizada la toma, aplica un poco de la leche secretada sobre los pezones, ya que ésta posee componentes antibacterianos y antiinflamatorios.
  • 8. Alterna los senos en cada toma para evitar que se colapse el pecho. Si tienes mucha presión y al bebé aún no le toca la toma, una buena idea puede ser extraer la leche y reservarla para más tarde.
  • 9. Antes de retirar al bebé del pecho es importante que interrumpas la succión para evitar que el bebé tire con sus encías y pueda lastimar el pezón. Puedes introducir tu dedo meñique por las comisuras de los labios del bebé para romper el vacío oral que tu bebé realiza al mamar.
  • 10. Masajea de forma suave tus senos para ayudarte a prevenir la congestión mamaria. Presiona el pecho con las yemas de los dedos, sin apretar demasiado, con un movimiento desde arriba hacia la areola, en pequeños círculos (no deslizando la mano).
  • 11. Es recomendable que los pezones estén el mayor tiempo posible bien ventilados. No deben exponerse al sol de forma directa y prolongada.
  • 12. Ejercita los músculos de los pectorales practicando algún deporte como la natación, el yoga o el pilates (siempre consultando antes con tu médico o matrona).
  • 13. Si utilizas discos absorbentes es conveniente que su transpirabilidad sea máxima y que los cambies con frecuencia para evitar su maceración con la humedad.
Después de dar a luz es probable que te hayas quedado con algunos kilos de más. Aunque tras el parto la pérdida de peso será notable, el cuerpo necesitará un tiempo para adaptarse y volver a ser el que era. Los cambios hormonales y físicos han sido muchos, y cada mujer tiene unas condiciones diferentes.

Dicen que la lactancia ayuda a perder peso pero, ¿es mito o realidad? Si has optado por la lactancia materna debes saber que cuando produces leche tu cuerpo utiliza toda esa energía adicional en lugar de convertirla en tejido adiposo. Durante el embarazo las mujeres ensanchamos las caderas y cogemos ese peso extra, son como nuestros depósitos para el postparto.

Algunos estudios afirman que amamantar a tu bebé puede equivaler a una sesión de ejercicio intenso diario, pues se pueden llegar a quemar hasta 500 calorías diarias. Pero muchas mamás no ven reflejada esa quema de calorías en su báscula de modo inmediato. Es cierto, parece confirmarse que la lactancia ayuda a perder peso pero lentamente.

Como siempre, dependerá de cada mujer y de su metabolismo. La lactancia, además de las muchas ventajas que ya conocemos, añade ésta a su lista. Y no sólo eso sino que además previene la obesidad a largo plazo.

Así que si has optado por la lactancia materna y confías en que te ayude a perder los kilos ganados durante el embarazo debes saber que deberás tener paciencia.