Extracción y almacenaje

A la hora realizar la extracción de leche materna con el extractor de Suavinex debes tener en cuenta unas sencillas medidas de higiene:

  • Lee atentamente las instrucciones de uso y conservación del extractor de leche Suavinex.
  • El extractor de leche Suavinex es de uso personal.
  • Antes de realizar la extracción no olvides lavarte las manos.
  • Es importante realizar una buena higiene después de cada uso.
  • Cuando hayas realizado la extracción desmonta el extractor, separa todas las piezas y limpia cada una de ellas.
    • Manualmente con agua y jabón. No olvides secar bien cada pieza o dejarlo sobre un paño seco.
    • En el lavavajillas.
    • En agua hirviendo durante 5 minutos.
    • En el microondas.
Si has optado por la lactancia materna el extractor de leche será un accesorio imprescindible. Tener leche de reserva almacenada puede ser de mucha utilidad en los casos en que la madre trabaje, deba ausentarse o bien para hacer las primeras papillas. Muchas mamás se ayudan del extractor de leche para mejorar su producción en los primeros momentos de la lactancia. Otras incluso donan su leche a los bancos de leche materna que hay en algunos hospitales.

Es importante utilizarlo de un modo correcto, pues en caso contrario podemos hacernos daño e incluso provocar pequeñas grietas que pueden dificultar la lactancia.

La extracción requiere de experiencia, al principio puede ser incluso frustrante, pues la cantidad que obtenemos puede ser muy pequeña. Podemos utilizar un extractor manual que habremos esterilizado previamente Tener al bebé cerca, incluso pensar en él o tener alguna foto suya ayuda enormemente a estimular el pecho. Es muy útil darse un suave masaje en el pecho, desde la axila hacia el pezón, antes de iniciar la extracción.

Al principio las succiones han de ser cortas y rápidas. Con esto comenzaremos a estimular el pecho aunque puede que la leche tarde en salir. Pero al poco tiempo podréis notar cómo algunas zonas se endurecen y comienza a salir leche. Una vez conseguido esto cambiaremos la forma de succionar, haciéndola lenta y continua.

Esas durezas que aparecen en la mama, son señal de una buena estimulación, podéis incluso aplicaros un suave masaje en esas zonas del pecho para favorecer su vaciado y una mayor producción de leche, al tiempo que continuáis con la succión.

Cuando ya no salga leche, podéis cambiar al otro pecho y realizar la misma maniobra. Una vez finalizado, se puede volver al primer pecho, pues seguro que en ese momento volverá a brotar leche y después al segundo otra vez.

Si sentís dolor puede que no se esté realizando correctamente la succión, retiraros el extractor y volverlo a colocar.

Una vez extraída la leche, se debe almacenar en un recipiente o bolsita estéril. Si se va a utilizar de modo inmediato bastará con dejarla en la nevera. Y si no, debe ir al congelador.

Si estás amamantando a tu bebé y tu vuelta al trabajo está cerca eso no significará el fin de vuestra lactancia. Es hora de aprender a extraer y conservar tu leche.

Unas semanas antes de la vuelta al trabajo es conveniente ir almacenando leche en el congelador. Para ello te será muy útil un extractor eléctrico. Utilizar el extractor de modo correcto y eficaz lleva su tiempo así que es mejor comenzar sin prisas. Tened en cuenta que en un congelador normal, la leche congelada dura unos tres meses.

La extracción se puede hacer varias veces al día, ya que es posible juntar la leche obtenida en la jornada para congelarlo todo en el mismo recipiente. De este modo, se podrá obtener una buena toma.
Es conveniente indicar la fecha de recogida en los frascos o bolsitas de almacenaje para, así, consumir por orden de almacenamiento.

Si la fecha de incorporación está próxima, infórmate si en tu lugar de trabajo podrás extraerte leche. Si es así deberás llevarte: el extractor de leche, una nevera portátil con, por lo menos, un acumulador de frío (a no ser que en tu trabajo haya frigorífico) y bolsitas de almacenaje de leche materna. Más o menos a la misma hora cada día realiza la extracción, y cuando llegues a casa, puedes o bien utilizarlo al día siguiente, o bien almacenarla.

En caso de que no sea posible sacarte leche en tu centro de trabajo no te preocupes porque podrás hacerlo en casa, y también podrás amamantar a tu bebé. Cuanto más estimules el pecho, más producción de leche obtendrás. Lo ideal es hacerlo cada pocas horas, pero cuando los bebés son más mayores el cuerpo se adapta a otras necesidades y las tomas no son tan frecuentes.

Para almacenarla hay diferentes tipos de recipientes:

  • Bolsas de almacenaje de leche materna Suavinex.
  • Botes de cristal.
  • Botes de plástico duro.

Consejos de almacenamiento:

  • Puedes extraerte leche varias veces al día y juntarla para congelarla en un único recipiente o bolsa.
  • Se aconseja almacenar y/o congelar leche en pequeñas dosis para evitar pérdidas o derrames.
  • Si te sacas leche fuera de casa, puedes transportarla en una nevera portátil y con placas de hielo.
  • Si sobra leche de una toma puedes guardarla en el frigorífico y ofrecérsela 1-2 horas después. Más allá de ese tiempo no se recomienda reutilizarla. El contacto con la saliva del bebé favorece la aparición de gérmenes que aumentan con el paso del tiempo.

A la hora de descongelar la leche, se debe meter en la nevera la noche anterior, que estará a una temperatura rondando los 4º C. Así, se descongelará poco a poco. También podéis hacerlo al baño María. No se recomienda utilizar el microondas pues destruye componentes de la leche, además del riesgo de quemaduras. Una vez descongelada, esa leche deberá ser consumida en las 24 horas siguientes.

Se le puede dar al bebé en biberón, en vasito, en jeringa o incluso con una cucharita.

Si estás almacenando leche materna debes tener muy en cuenta la temperatura adecuada para la conservación de la misma y así evitar que se ponga en mal estado o que pierda nutrientes.Según el tipo de leche que sea, estas son las pautas a seguir para su almacenamiento:
Calostro

  • Temperatura ambiente 25-32 grados de 12 a 24 horas.

Leche madura

  • A temperaturas de 15º C puede conservarse hasta 24 horas.
  • A temperaturas de entre 19-22º C puede conservarse 10 horas.
  • A temperaturas de 25ª C puede conservarse entre 4 y 8 horas.
  • En el frigorífico, entre 0 y 4º C puede conservarse de 5 a 8 días.

Si la leche está congelada

  • En un congelador dentro del frigorífico podrá almacenarse durante un tiempo máximo de 2 semanas.
  • En un congelador de un frigorífico tipo combi, se puede conservar hasta 4 meses.
  • En un arcón frigorífico 6 meses a 12 meses.

¿Cómo descongelar la leche materna?

  • Evitar utilizar el microondas.
  • Se puede sacar la bolsa o envase del congelador la noche de antes y dejarla en el frigorífico para que se descongele lentamente. También puedes hacerlo al baño María o bajo el grifo con agua templada.
  • No se debe hervir.

La leche que ha sido congelada previamente se puede conservar en el frigorífico durante 24 horas.

Cuando una madre opta por la lactancia materna para alimentar a su bebé, puede haber muchos motivos por los que puede necesitar recurrir a la leche materna extraída:

  • Incorporación al trabajo.
  • Bebés prematuros, donde puede haber una succión débil y sin fuerza.
  • Separación madre-hijo por enfermedad u otras causas.
  • Pérdida de peso injustificado.

Sea como sea, para suplementar debemos considerar como primera opción la leche materna. Además, al extraerla con extractor estaremos estimulando una mayor producción de leche, lo cual, sin duda, beneficiará a nuestro bebé.

Para poder alimentar al bebé con leche extraída debemos considerar varias posibilidades:

  • Biberón: Si se opta por esta opción, se debe conocer el Método Kassing. Para ello necesitaremos una tetina larga, blanda y redonda por todos lados para que sea lo más parecida al pezón materno posible. El bebé debe estar sentado en un ángulo de 90º y nunca recostado, es decir, en la postura clásica. Esto ayudará a que el flujo de leche sea más lento y el bebé podrá regularlo, tal y como sucede cuando mama del pecho materno.
  • No le meteremos la tetina en la boca sino que estimularemos el reflejo de búsqueda, rozando contra su nariz, sus labios, y cuando el bebé abra la boca, introduciremos el biberón.
  • Otra opción es alimentarle con cuchara o con vaso, aunque debemos tener en cuenta que es un proceso más lento. Pero viene bien si los padres temen que se produzca confusión tetina-pezón.
  • Técnica dedo-jeringa. Se utiliza mucho en los casos de bebés prematuros o recién nacidos, pues al tiempo que los alimentamos estamos estimulando su reflejo de succión. Introduciremos el dedo en la boca del bebé apoyándolo en la zona del paladar y desplazando la mandíbula hacia abajo. El bebé comenzará a succionar y, en ese momento, introduciremos la jeringa, apoyada en el labio inferior. Iremos dando la leche muy despacio y muy atentos a su ritmo de deglución para ir vertiendo más o menos.
  • Si queremos inducir una lactancia o iniciar un proceso de relactación, la alimentación se llevará a cabo con un relactador. Consiste en colocar un recipiente colgado del cuello de la madre donde se coloca la leche. Del recipiente saldrán dos sondas, que llegaran a los dos pechos. Se pondrá al bebé a comer normalmente y, con cuidado, se introducirá el tubito de la sonda en su boquita. De este modo se asegura la alimentación del bebé por la sonda y, al mismo tiempo, con su succión estimula el pecho materno.