La leche materna: el mejor regalo a tu bebé

La lactancia materna siempre debe ser a demanda, pero debemos conocer los patrones y ritmos con los que podemos encontrarnos según el momento del bebé. Es importante que las madres sepan que hay diferentes patrones, esto les ayudará a comprender mejor a su bebé especialmente si surgen dificultades.
La leche materna debe ser dada al bebé, como hemos dicho, a demanda, olvidándonos del reloj. En las primeras semanas las tomas serán muy frecuentes y duraderas, para dejar paso a tomas más cortas pero también más efectivas. La variación en la frecuencia no debe ser tomada como un indicativo de falta de leche (motivo por el cual un alto porcentaje de madres abandonan la lactancia).
Después de las primeras semanas las tomas se irán reduciendo en tiempo significativamente hasta los seis meses. Esto es producto del desarrollo y madurez del bebé. La ganancia de peso será la señal de que el bebé mama adecuadamente.
¿Crisis de lactancia?
Las llamadas crisis de lactancia o brotes de crecimiento aparecen en determinados momentos donde hay una mayor demanda de leche. Hay tres momentos importantes a considerar:

  • En torno a los 20 días de vida. En ese momento seguramente el bebé haya recuperado el peso perdido al nacimiento y la lactancia ya está instaurada pero, de repente, su demanda aumentará y sólo querrá estar pegado al pecho. Esta es una señal clara de crecimiento, el bebé estimulará más a la madre la cual producirá más leche, justo lo que necesita para superar ese momento de crecimiento.
  • Sobre el mes y medio puede suceder lo mismo. Pero, además, puedes encontrar un comportamiento alterado e irritable. Al cabo de unos días esta conducta cesará. Es importante no negar el pecho y ofrecerle cada vez que le notemos inquieto. En este momento se produce un ligero cambio en la leche materna, y esto podría provocar este cambio de humor en el bebé.
  • La crisis de los 3 meses, la más importante de todas. En este momento las tomas se espacian pues suelen ser más efectivas. Suele distraerse más pues empieza a interactuar con el medio que le rodea. La ganancia de peso será menor que hasta ahora, aunque es lo esperable. Se chupan manos, dedos… lo que se puede interpretar como un indicativo de hambre. Y la madre ya no notará los pechos tan llenos como en semanas anteriores. Todo lo comentado es completamente normal, pero puede interpretarse equivocadamente, de ahí que muchos abandonos se den en este momento. Se trata de una nueva etapa de la lactancia, no necesitan suplementos, sólo seguir mamando a su ritmo, a demanda. Suele ser muy útil minimizar los estímulos ambientales y retirarse a una habitación tranquila, con poca luz, hará que se distraiga menos. No se debe forzar y ni ofrecer siempre antes de que tenga mucha hambre para evitar que se ponga nervioso.
Ya durante el embarazo pueden surgir muchas dudas sobre lactancia materna. Vamos a hacer un repaso de los puntos más importantes que debes saber a la hora de amamantar a tu bebé.
1. ¿Es mi leche lo suficientemente buena para mi bebé?
El cuerpo femenino es muy sabio y, salvo enfermedad, la leche materna siempre es la más indicada y la mejor para el bebé. Su composición y cantidad se irá adaptando a las necesidades del bebé según su crecimiento.
2. ¿Cuál debe ser la frecuencia de las tomas?
Olvídate del reloj, es aconsejable que la lactancia sea a demanda desde el primer momento, es decir, que el bebé mame cada vez que tenga hambre. La mayoría de los recién nacidos necesitan alimentarse cada 2-3 horas, es decir, entre 8-12 veces al día.
3. ¿Cómo saber si el niño tiene hambre?
Verás que es muy fácil darte cuenta de si el bebé tiene hambre, pues empieza a llorar y a hacer movimientos de succión, buscando tu pecho. Y no olvides que el pecho no es sólo alimento, también es consuelo, amor, cercanía.
4. ¿Cómo reconocer si el bebé está lleno?
Normalmente, cuando el bebé está saciado, deja de mamar y se muestra satisfecho, aunque también puede suceder que quiera descansar un poco y continuar luego con la toma. El paso de los días te hará conocer perfectamente lo que tu bebé necesita.
5. ¿Cómo saber si mi bebé está alimentándose suficientemente?
Existen algunos signos que te darán pistas para saber si el niño está bien alimentado: suele mojar entre seis y ocho pañales al día; aumento de peso en torno a 100-200 gramos por semana; el bebé se muestra despierto y tranquilo.
6. ¿La madre debe evitar alimentos durante la lactancia?
La mujer lactante puede comer todo lo que quiera. Se debe moderar el consumo de cafeína y evitar el alcohol y el tabaco.
7. ¿Y si tengo poca leche?
Si crees que tu producción es insuficiente ofrece el pecho con más frecuencia a tu bebé. El único truco eficaz para aumentar la producción es aumentar las tomas.
8. ¿Es importante que mame por la noche?
Las tomas nocturnas son muy importantes para favorecer la producción ya que es en ese momento cuando se genera la prolactina (hormona responsable de la producción de leche). Y no olvides que la producción de prolactina es directamente proporcional a la estimulación de la mama, es decir a la succión del bebé.
9. ¿Por qué aparecen grietas?
Las grietas pueden aparecer los primeros días como consecuencia de un mal agarre o una mala postura. Si esto sucede es muy importante que tu matrona o una asesora de lactancia lo valore para corregir la postura o comprobar si hay algún otro motivo, como el frenillo.
10. ¿Con mi leche tendrá suficiente?
La leche materna es el alimento más completo que puedes ofrecer a tu bebé. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses del bebé. Y si es posible, una vez iniciada la alimentación complementaria, mantenerla al menos durante los dos primeros años.
Al principio y dada la novedad, es normal sentirse confusa acerca de cómo afrontar esta nueva etapa.

A continuación ofrecemos algunas recomendaciones específicas para favorecer una buena lactancia:

  1. Amamanta pronto, cuanto antes mejor. Durante la primera hora después del parto el instinto de succión es muy intenso.
  2. Ofrece el pecho a menudo. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore sin esperar a que “le toque”.
  3. Las tomas de la noche son importantes pues es cuando la prolactina (hormona que estimula la secreción de la leche) tiene su máxima producción. Además, la composición de la leche materna por la noche es rica en tryptophano, un aminoácido responsable de la regulación del sueño, por lo que el bebé dormirá mejor gracias a estas tomas.
  4. Cuida tanto tu postura, como la de tu bebé y asegúrate de que succiona eficazmente.
  5. Es el bebé quien marca las pautas mamando a demanda. Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre.
  6. Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo.
  7. Cuídate y aliméntate bien mediante una dieta saludable y equilibrada, de al menos 1.800 calorías. Mientras das el pecho no realices una dieta hipocalórica, con una ingesta de menos de 1.500 kilocalorías diarias, ya que puede ser perjudicial tanto para ti como para tu bebé.
  8. Hidrátate bebiendo al menos dos litros de agua al día. Es habitual un aumento de la sensación de sed, por lo que te recomendamos que tomes agua regularmente.
  9. Modera el consumo de bebidas con cafeína. Además, sabrás que fumar está totalmente desaconsejado durante el embarazo y el post-parto, por los peligros que conlleva para el bebé.
  10. Busca apoyo si lo necesitas. Pregunta a tu matrona. Existen asociaciones y grupos de lactancia que podrán ayudarte.
¿Es posible amamantar tras una cesárea? ¡Por supuesto que sí! Aunque las tasas de madres que amamantan tras esta intervención son menores que las de aquella mujeres que tienen un parto vaginal. Pero con una correcta información y el apoyo de familiares y personal sanitario, es posible conseguir una lactancia satisfactoria.
Aspectos a tener en cuenta para favorecer la lactancia tras una cesárea:

  1. La separación del bebé debe ser lo más corta posible. Si se trata de una cesárea programada, hablad con vuestro médico para ver la posibilidad de que no te separen de tu bebé. Y si la separación es inevitable, aunque sea corta, vuestra pareja podrá hacer el piel con piel hasta que puedas reunirte con tu recién nacido.
  2. Cuando por fin estéis juntos ofrece el pecho a tu bebé. Recuerda que el calostro es oro líquido. No olvides que la tardanza en la primera toma es el principal obstáculo del inicio de la lactancia, no la cesárea.
  3. Da instrucciones de que no se alimente al bebé en tu ausencia.
  4. Evita que se lo lleven al nido. Es importante que tu bebé no se separe de ti para favorecer las tomas frecuentes lo cual ayudará a una pronta subida de la leche.
  5. Debemos desterrar el mito de que la leche subirá más tarde si ha habido cesárea. Si practicamos el piel con piel con nuestro bebé y se le ofrece el pecho con frecuencia, la leche subirá sin ninguna dificultad.

La herida de la cesárea puede dificultar poner al bebé al pecho. Os recomendamos las siguientes posturas:

  1. La postura del balón de rugby. Facilitará que el bebé no se apoye en la tripa. Estando la mamá sentada, pasaremos al bebé por debajo de su brazo, con lo pies hacia afuera. Podemos ayudarnos incluso de un cojín de lactancia para facilitar el acercamiento del bebé al pecho. Es una postura muy recomendada en esos primeros momentos, tras la intervención.
  2. Posición de tumbada en horizontal. Colocaremos al bebé de frente a nosotras, ladeado, con la cabecita enfrente del pecho, para que pueda agarrar cómodamente el pezón materno.
  3. Para amamantar sentadas, el cojín de lactancia sobre el vientre os ayudará a evitar que el bebé toque con sus pies la cicatriz.

Cuando no tenemos experiencia, colocar al bebé al pecho puede resultar complicado. Lo cierto es que hay muchas maneras de dar el pecho, solo hay que buscar la que se ajusta más a nuestras necesidades o preferencias. Os ofrecemos un repaso de las diferentes posturas en que podemos amamantar.

Sea cual sea la postura elegida es muy importante comprobar que el bebé está succionando correctamente, y para ello debemos comprobar que su boquita está bien abierta, con los labios evertidos, cogiendo no solo el pezón sino también parte de la areola.

Las posturas más habituales son:

  • La postura más habitual y conocida es la de mamá sentada y bebé estirado: El bebé estirado y ladeado frente a la madre, barriga contra barriga, la cabecita frente al pecho, sin ladear. Mamá ha de estar cómoda y relajada y acercarse el bebé al pecho. Si te sientes más cómoda y crees que puedes acercar mejor a tu bebé al pecho puedes utilizar un cojín de lactancia.

  • Posición de rugby: Mamá está sentada y el cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies apuntan a la espalda. Esta posición es muy acertada cuando se producen obstrucciones en los conductos o mastitis, ya que ayuda a liberar esos conductos obstruidos. También cuando ha habido una cesárea pues evitarás molestias en la zona de la herida. El cojín de lactancia os puede ayudar a conseguir que la postura sea más eficaz, os permitirá estar más cómodas y lograr que el bebé llegue sin dificultad al pezón.

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  • Posición tumbados en horizontal. Muy recomendable también en casos de cesárea. En esta postura la madre y el bebé estarán tumbados y estirados. Debemos colocar al bebé a la altura del pecho, su boquita a la altura del pezón. También es muy efectiva durante la noche para que la madre pueda descansar mejor.

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  • Posición de cuna cruzada. Esta postura es muy útil para dar ambos pechos sin cambiar a tu bebé de posición. Coloca tu mano en forma de “U” y sujétate el pecho. Con la otra mano sujeta al bebé (que previamente habrás colocado sobre una almohada) por la espalda y la nuca a la altura de tu pecho. De este modo, al no moverlo, tu bebé no será consciente de que has cambiado el pecho.

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 Otras posiciones menos comunes son:

  • Posición caballito: Sentamos al bebé a horcajadas sobre la pierna de la madre, le sujetamos la cabeza y le colocamos al pecho. Debemos asegurarnos que al introducir el pezón en la boca éste apunte hacia arriba para facilitar el agarre. Esta postura, menos frecuente, se recomienda para aquellos bebés que tienen dificultades para agarrar el pecho.
  • La mamá se colocará estirada en la cama y el bebé en posición estirado pero en paralelo inverso, es decir, al revés. Es muy recomendable en los casos de obstrucciones o mastitis que se localizan en la parte superior del pecho.
  • La mamá a cuatro patas y el bebé en posición boca arriba. No es una postura cómoda, pero se recomienda en los casos de obstrucción o mastitis en la parte superior del pecho. Se facilita el drenaje de los conductos.

Un buen inicio en la lactancia materna pasa por conseguir que el bebé tenga un buen agarre. Si así ocurre, logrará succionar correctamente y obtendrá de cada toma la cantidad suficiente. Si por el contrario el agarre no se logra de manera eficaz aparecerán las dificultades para succionar, no se saciará y además contribuirá a que aparezcan problemas añadidos en la mamá como pueden ser grietas o dolor.

El dolor en el pezón es una de las principales razones por las que muchas madres abandonan la lactancia. Incluso se las hace pensar que en los primeros días esto es algo normal. Pero no nos engañemos, ¡amamantar no duele! Si te está sucediendo, acude a un grupo de lactancia para que puedan ayudarte.

Además, como ya sabemos, la producción de leche en la madre está directamente relacionada con la succión del bebé. Cuanta más succión, cuanto más se le ponga al pecho y mame, más leche se producirá. Por el contrario si las tomas se reducen esto se traduce en una menor producción.

Para favorecer que todo esto suceda, es fundamental que tras el nacimiento se favorezca el contacto piel con piel, sin interrupciones, hasta que el bebé consiga de modo espontáneo alcanzar el pecho. Dejar que la naturaleza actúe y respetar ese momento contribuye a una buena instauración de la lactancia y además ayuda a que se establezca un vínculo afectivo saludable madre-hijo.

¿Cómo sabemos que nuestro bebé coge bien el pecho?

Un buen acoplamiento de la boca del bebé al pecho es fundamental para favorecer el éxito de la lactancia.

En primer lugar debe abrir bien la boquita, coger la totalidad del pezón y abarcar parte de la areola. De este modo el pezón se colocará en el paladar blando, es decir, en la parte posterior de la cavidad bucal. Si además observas que tu bebé mueve la mandíbula y no notas dolor, sabrás que todo va bien.

¿Cómo lograr un buen acoplamiento?

    • Sostén al bebé “tripa con tripa“, con su nariz a la altura del pezón de manera que no tenga que girar la cabeza para alcanzarlo.

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    • Sostén el pecho con el pulgar arriba y los dedos por debajo, muy por detrás de la areola. Acerca el bebé al pecho. Puedes ayudarle a provocar el reflejo de búsqueda acariciando su boca e incluso su nariz, verás cómo abre la boca de par en par.

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    • Asegúrate de que el bebé toma el pezón y gran parte de la areola en la boca. De este modo el pezón se colocará en el paladar blando, es decir, en la parte posterior de la cavidad bucal. Su nariz y mentón deberán están pegados al pecho, con espacio libre para respirar, y su labio inferior deberá estar vuelto hacia abajo.

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Es importante que:

  • Sea cual sea la posición a adoptar, la cabeza del niño tiene que estar alineada con el pecho de la madre, sin que tenga que girar, flexionar o extender el cuello.
  • La boca del bebé tiene que estar muy abierta, con el pecho bastante dentro de la boca.
  • Normalmente se nota que el bebé “trabaja” con la mandíbula, cuyo movimiento rítmico se extiende hasta sus orejas y sienes, y que sus mejillas no se hunden hacia adentro sino que se ven redondeadas. Cuando el bebé succiona de esta manera no deberás sentirte dolorida siquiera cuando tengas grietas.

Si has optado por la lactancia materna puede que una de las primeras preguntas que te hagas sea: ¿mi bebé toma suficiente leche? Es normal que se generen dudas en mamás primerizas y por eso queremos ofrecerte toda la información que necesitas para que disfrutes de la experiencia de la lactancia.

¿En qué debes fijarte para saber si tu bebé está bien alimentado?

  • Hace un total de 8 a 12 tomas al día.
  • Mama frecuentemente cada 2 ó 3 horas.
  • Cuando mamá podrás escuchar el ruido al tragar.
  • Mueve su mandíbula en cada succión.
  • Ensucia, como mínimo, de 6 a 8 pañales al día.
  • El aumento de peso semanal puede estar en torno a 100-200 gramos, aunque hay bebés que pueden coger más peso.
  • El bebé se muestra activo y tranquilo.

Si notas algún signo de alarma es importante que consultes con tu pediatra o bien con tu matrona o una asesora de lactancia para que puedan valorar cómo son las tomas de tu bebé. Y, si fuera necesario, orientarte y asesorarte.